Resulta obvio que para curar de forma eficaz y satisfactoria las
molestias nerviosas y psíquicas que acompañan al desarrollo espiritual, se
necesita una doble serie de conocimientos y prácticas: la del médico experto
en enfermedades nerviosas y en psicoterapia, y la del serio estudioso o
peregrino de las vías del espíritu.
Esta doble
competencia normalmente no suele ir asociada, pero dado el rápido
crecimiento de personas necesitadas de tales cuidados, todos aquellos que
estén capacitados para hacerlo tendrían que estar dispuestos y prepararse
para emprender esta buena obra.
Además
estos tratamientos serían mucho más fáciles si se formaran también grupos de
asistentes adecuadamente preparados para cooperar de forma inteligente.
Finalmente
sería muy útil que el público en general fuera informado de las conexiones
entre las molestias neuropsíquicas y las crisis internas, de manera que los
familiares pudieran facilitar la labor del enfermo y del médico.
Cuando se
haya llevado a cabo esta triple tarea de preparación de los médicos, los
asistentes y el público en general se habrá eliminado un gran número de
sufrimientos innecesarios, y muchos peregrinos podrán alcanzar en menos
tiempo y con menor dificultad la elevada meta que persiguen: la unión con la
divina realidad.